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Fijaos en estos vídeos de más abajo como está la gente. Y que espectáculo dan, es que parece que lo pidan.




El gorila corre apoyándose sobre las cuatro extremidades y se le ve algunas veces solo, otras en compañía de una hembra o de un pequeño. Arranca de los árboles las ramas y las hojas que alcanza fácilmente desde el suelo y, con frecuencia, se sube a los árboles para tomar frutas. Por la mañana y por la noche recorre las plantaciones de los poblados, devorando pisang y cañas de azucar. De noche elige un árbol para su reposo.
Durante la época de celo los machos se disputan, por medio de la fuerza, la posesión de las hembras. El grito de este enorme mono tiene una entonación lastimera; pero cuando el animal está enfurecido, el grito es agudo y ronco al mismo tiempo, y bastante parecido al rugido de un tigre.
El largo período de dependencia familiar de los pequeños gorilas parece ser una de las causas determinantes de su desarrollo intelectual. Así nace en ellos la necesidad de comunicar las experiencias de un individuo a otro.
Quien ha tropezado con el gorila adulto, que de día en día se hace más raro, y ha podido observarle en libertad, habla de él con una mezcla de miedo y respeto. Este gigante de la selva, que irritado, podría con facilidad doblar un a barra de hierro, no es en realidad feroz; no es capaz de agredir, en efecto, más que para defenderse.

El chimpancé, en nuestros días, vive en las grandes selvas ecuatoriales del África centro occidental.
El chimpancé, en libertad, se sienta únicamente cuando quiere reposar. Si no, está siempre en pie o anda. Si advierte que es observado, se apoya en sus cuatro extremidades y huye velozmente. Es un excelente trepador, cosa que se comprende fácilmente observando la estructura de su cuerpo. Para divertirse, se deleita lanzándose de un árbol a otro, con una agilidad maravillosa. Se nutre de nueces, fruta, hojas, yemas, y, tal vez, de raíces. Alguna vez se aventura entre los platanales y en los árboles frutales que los indígenas suelen plantar en medio de sus campos de maíz, o bien se detiene en los poblados abandonados por los mismos hasta agotar los frutos de papaya que, en aquellas zonas, se dan en abundancia. Cuando una determinada localidad ya no ofrece suficiente alimento el chimpancé emigra hacia otras zonas, siempre para hallar con qué nutrirse. Es un animal dotado de viva inteligencia y de un inmenso amor hacia su prole.
En su caracter y en su comportamiento tienen razgos tan parecidos a los del hombre que hacen olvidar la parte de animalidad que, por lo demás, presenta características completamente singulares. Y si su cuerpo es, netamente, el de un animal, su inteligencia no es inferior a la de un niño de corta edad. El chimpancé tiene grandes dotes imitativas, al igual que los niños cuanto intentan remedar a los adultos: imita, por tanto, con inteligencia y raciocinio. Acepta, de buen grado, las enseñanzas y aprende con facilidad. Se halla siempre ocupado en algo, pero no emprende ninguna tarea si no se siente capaz de llevarla a cabo con éxito, y en todo momento es consciente de sus acciones, que parecen el resultado de una larga reflexión previa. Entiende lo que se le dice y, a su vez, se hace entender, aunque no sea capaz de expresarse por medio de palabras; para manifestar con gran claridad sus deseos le bastan pocas sílabas y una serie de sonidos muy acentuados. Sabe reconocer los lugares y las cosas que le rodean y tiene conciencia de su condición. En convivencia con el hombre reconoce la superioridad intelectual de éste y se somete a ella, pero cuando trata con los otros animales tiene plena conciencia de su propia superioridad, especialmente si establece relación con otros monos, a los que considera seres totalmente inferiores. Sabe distinguir los niños de los adultos y, tanto con unos como con los otros, da rienda suelta a su carácter, caprichoso y juguetón.
El chimpancé es tan torpe y pesado al andar como ágil en cualquier otro movimiento. Generalmente camina a cuatro patas, manteniendo el cuerpo ligeramente oblicuo, como todos los monos antropomorfos. Si, en cambio, transporta alguna cosa, se levanta hasta adquirir una posición casi erecta, apoyando en el suelo solamente una mano y andando con rapidez. Anda sobre sus dos patas traseras sólo en casos excepcionales. 


Todos nos acordaremos de ti, descansa en paz.
